Wednesday, June 23, 2010

Yo me lamento, tú te lamentas, él se lamenta...

La tarde se hace taaaaan larga en la oficina. Escucho risas y mis compañeros comentan que a uno en la cocina mientras almorzaba le explotó un huevo en la mano que acababa de sacar del microondas. (?) Aparece el damnificado con la palma de la mano enrojecida y le aconsejan que se la lave no con agua helada porque es malo para la piel. Con agua a temperatura ambiente...
Pero este incidente no me arranca de este letargo incómodo. Es como querer descansar en una cama muy chica. Una en la que cuelgan los pies y tratás de acomodarte como sea y no se puede. Eso. Me siento incómoda. Las ventanas siempre cerradas y el aire acondicionado que me seca la nariz por dentro.
Ya no se escuchan risas. Ya se escucha solamente el ruido incesante de los teclados. Tan monótono que quiero gritar.

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